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domingo, 5 de septiembre de 2010

Identidad ganadora

España vuela de nuevo hacia el éxito, hacia el éxtasis. Frente a Grecia se enfundaron el uniforme de las grandes ocasiones, ese que viste por partes iguales elegancia y esfuerzo, ese que los convierte en invencibles en el momento clave, en la hora de la verdad. Sí, España ganó a Grecia (80-72) y se clasificó para cuartos de final en una nueva demostración que, en la hora de los valientes, nuestra selección nunca falla.

Fue una victoria trabajada, sufrida, buscada tanto desde el esfuerzo como desde el ingenio. La intensidad, la calidad, la estrategia triunfaron esa noche en Estambul en una fusión de baloncesto de actor y de autor, en una demostración de que cuando llegan los momentos claves, en los últimos años, nuestras estrellas no se esconden, aparecen con más brillo, con más carácter. La afición volvió a disfrutar con esa selección que mostró la identidad ganadora con la que lleva conviviendo desde hace muchos campeonatos. España, tras la victoria, vuela de nuevo hacia el éxito.

Dos bombitas de Navarro, un par de tapones de Marc, aparición sobria y efectiva de Garbajosa y primeras ventajas en un marcador que reflejaba la superioridad española sobre la pista. Porque sólo cierta fragilidad defensiva concediendo penetraciones demasiado cómodas provocaban igualdad en el marcador rota cuando irrumpieron en el parquet la llamada “segunda unidad”. Mumbrú, Llull y Raül distanciaban a España con un triple cada uno de ellos, Felipe aparecía cerrando el primer cuarto 22-19 y de pronto Fran Vázquez volaba por encima de todos capturando rebotes en los dos aros y anotando un par de canastas propias de un crack. Sí, la segunda unidad – que en realidad es un término poco apropiado - no sólo hacía su trabajo sino que se esmeraba hasta el punto de distanciar a la Selección 28-21. Scariolo ordenaba un oportuno e inteligente cambio a defensa zonal sobre tiempo muerto del rival y por momentos provocaba un atasco ofensivo de una Grecia que se veía metida en una trampa de la cual supieron salir por la calidad y experiencia de dos tipos curtidos en el baloncesto de alto nivel como Spanoulis y Diamantidis. Ya con el quinteto inicial de nuevo en pista momentos ilusionantes de una España que se distanciaba 37-29 con navarro liderando, con Marc mandando y todo ello en espera de que Rudy mostrara su talento. Lástima de unos últimos tiros liberados y dos tiros libres de Garbajosa que dejaron el marcador en 37-31 al descanso que era poca diferencia para la impresión causada por nuestra selección. Porque la imagen había sido la de un equipo sólido, consistente, equilibrado en su juego.

Tras el descanso un parcial de 0-7 puso a Grecia por delante disparando las señales de alarma en una selección que entraba en Navarro y Rudy soluciones para cortar la hemorragia y a Diamantidis – dos triples consecutivos – en su mayor amenaza. España, con 45-51 vivía una situación límite pero reaccionaba con las rotaciones y con nuevamente una defensa zonal que volvía a dejar sin ideas al rival. Al final del tercer cuarto 52-51 y por lo tanto máximo dramatismo en un partido que, como era de esperar, se resolvería en el desenlace. Unos octavos de final que aumentaban su nivel de emoción, de tensión. Vázquez y Llull dotaban al equipo de esa explosividad necesaria para jugar a toda pista, para romper ese ritmo constante que beneficiaba a Grecia. Scariolo mantenía una defensa zonal que se acoplaba cada vez mejor al ataque griego mientras poco a poco iba recomponiendo el quinteto inicial devolviendo a la pista progresivamente a Ricky, Rudy y Navarro. 61-57, 65-57 a cuatro minutos del final… los cuarto más cerca.

En esos minutos finales Rudy y Navarro se convertían en los dueños del partido, ejercían de estrella, de jugadores que llevan años jugando finales, partidos decisivos y junto a ellos una serie de jugadores fabulosos capaces de superarse a ellos mismos y aparecen imperiales en los momentos decisivos. Sólo los tiros libres fallados en los últimos minutos impidieron una victoria más cómoda. Daba igual, el destino estaba escrito. España jugará en cuartos contra Serbia.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Identidad ganadora

España vuela de nuevo hacia el éxito, hacia el éxtasis. Frente a Grecia se enfundaron el uniforme de las grandes ocasiones, ese que viste por partes iguales elegancia y esfuerzo, ese que los convierte en invencibles en el momento clave, en la hora de la verdad. Sí, España ganó a Grecia (80-72) y se clasificó para cuartos de final en una nueva demostración que, en la hora de los valientes, nuestra selección nunca falla.

Fue una victoria trabajada, sufrida, buscada tanto desde el esfuerzo como desde el ingenio. La intensidad, la calidad, la estrategia triunfaron esa noche en Estambul en una fusión de baloncesto de actor y de autor, en una demostración de que cuando llegan los momentos claves, en los últimos años, nuestras estrellas no se esconden, aparecen con más brillo, con más carácter. La afición volvió a disfrutar con esa selección que mostró la identidad ganadora con la que lleva conviviendo desde hace muchos campeonatos. España, tras la victoria, vuela de nuevo hacia el éxito.

Dos bombitas de Navarro, un par de tapones de Marc, aparición sobria y efectiva de Garbajosa y primeras ventajas en un marcador que reflejaba la superioridad española sobre la pista. Porque sólo cierta fragilidad defensiva concediendo penetraciones demasiado cómodas provocaban igualdad en el marcador rota cuando irrumpieron en el parquet la llamada “segunda unidad”. Mumbrú, Llull y Raül distanciaban a España con un triple cada uno de ellos, Felipe aparecía cerrando el primer cuarto 22-19 y de pronto Fran Vázquez volaba por encima de todos capturando rebotes en los dos aros y anotando un par de canastas propias de un crack. Sí, la segunda unidad – que en realidad es un término poco apropiado - no sólo hacía su trabajo sino que se esmeraba hasta el punto de distanciar a la Selección 28-21. Scariolo ordenaba un oportuno e inteligente cambio a defensa zonal sobre tiempo muerto del rival y por momentos provocaba un atasco ofensivo de una Grecia que se veía metida en una trampa de la cual supieron salir por la calidad y experiencia de dos tipos curtidos en el baloncesto de alto nivel como Spanoulis y Diamantidis. Ya con el quinteto inicial de nuevo en pista momentos ilusionantes de una España que se distanciaba 37-29 con navarro liderando, con Marc mandando y todo ello en espera de que Rudy mostrara su talento. Lástima de unos últimos tiros liberados y dos tiros libres de Garbajosa que dejaron el marcador en 37-31 al descanso que era poca diferencia para la impresión causada por nuestra selección. Porque la imagen había sido la de un equipo sólido, consistente, equilibrado en su juego.

Tras el descanso un parcial de 0-7 puso a Grecia por delante disparando las señales de alarma en una selección que entraba en Navarro y Rudy soluciones para cortar la hemorragia y a Diamantidis – dos triples consecutivos – en su mayor amenaza. España, con 45-51 vivía una situación límite pero reaccionaba con las rotaciones y con nuevamente una defensa zonal que volvía a dejar sin ideas al rival. Al final del tercer cuarto 52-51 y por lo tanto máximo dramatismo en un partido que, como era de esperar, se resolvería en el desenlace. Unos octavos de final que aumentaban su nivel de emoción, de tensión. Vázquez y Llull dotaban al equipo de esa explosividad necesaria para jugar a toda pista, para romper ese ritmo constante que beneficiaba a Grecia. Scariolo mantenía una defensa zonal que se acoplaba cada vez mejor al ataque griego mientras poco a poco iba recomponiendo el quinteto inicial devolviendo a la pista progresivamente a Ricky, Rudy y Navarro. 61-57, 65-57 a cuatro minutos del final… los cuarto más cerca.

En esos minutos finales Rudy y Navarro se convertían en los dueños del partido, ejercían de estrella, de jugadores que llevan años jugando finales, partidos decisivos y junto a ellos una serie de jugadores fabulosos capaces de superarse a ellos mismos y aparecen imperiales en los momentos decisivos. Sólo los tiros libres fallados en los últimos minutos impidieron una victoria más cómoda. Daba igual, el destino estaba escrito. España jugará en cuartos contra Serbia.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La hora de los valientes

Llega el momento clave de la competición, “la hora de los valientes”, los partidos en los que las diferencias las marcan los jugadores, las estrellas. Los entrenadores – los hay de altísimo nivel – y sus respectivos equipos técnicos trabajan a destajo para descifrar hasta el último detalle individual y colectivo del rival. Me consta que en la selección española ese trabajo alcanza la excelencia – Scariolo cuenta con ayudantes de lujo como Chus Mateo, Jenaro Díaz y Juan Orenga – y que el conocimiento de todas las habilidades del futuro adversario es extraordinario. Esas herramientas servirán de inestimable ayuda para afrontar el cruce con Grecia – ya lo fue en la final del Mundial de Japón, por cierto sin Pau – porque todo jugador se siente mucho más seguro sabiendo el cómo y el porqué de la actuación del adversario. Pero insisto, por encima de un aspecto clave en el baloncesto de alto nivel como es el de la táctica, debe aparecer el verdadero protagonista de este y cualquier deporte: el jugador.

Y si la Selección es la Selección, es decir, si cada uno de los jugadores que están sobre el parquet se parece a ellos mismos, triunfará. Porque si analizamos uno por uno a nuestros internacionales veremos que suman un montón de cualidades que los han consagrado como estrellas internacionales tanto individualmente como en sus respectivos clubes. Eso sí, por lo visto hasta ahora y también en anteriores campeonatos, esas virtudes de nuestros jugadores son verdaderamente diferenciales en un juego abierto, en un baloncesto “a toda la pista”, donde la velocidad de jugadores como Ricky, Raül, Llull o Rudy consigue liberar a “finalizadores” como Navarro o Mumbrú. Porque si analizamos el rendimiento español veremos que nuestros pivots son realmente peligrosos corriendo mucho más rápido de que sus rivales por la calle central y hundiendo la defensa para permitir así el lucimiento de otro extraordinario “finalizador” como Garbajosa. Defender y correr ha sido y es una de las características que siempre ha identificado nuestro baloncesto y con el aumento del talento esas virtudes se han convertido en incontestables.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Ganar antes de ganar, perder antes de perder

Muchos años de baloncesto me han servido para aprender seguramente poco pero al menos algo, lo suficiente; sólo existe la ley de la pista y lo demás son teorías muy analíticas, muy interesantes pero poco relacionadas con la realidad. El baloncesto, y mucho más el baloncesto actual, donde las diferencias de nivel entre unos y otros jugadores de élite son mínimas, no entiende de previsiones teóricas. Hay pocos jugadores diferenciales, en este mundial poquísimos, por lo que son las dinámicas de grupo, los estados de forma, las situaciones puntuales de cada presente, las que acaban por condicionar el resultado final de muchos partidos.

Tendemos a vaticinar lo que sucederá y caemos repetidamente en errores de cálculo. “Que si el Barcelona ganará 3-0 al Caja Laboral en la final ACB… Que si la Final Four está reservada para los dos españoles, Barça y Real Madrid y los dos griegos, Olimpiakos y Panathinaikos… Que si los americanos ganarán el Mundial…" Es divertido jugar a pitoniso siempre que se haga desde la broma porque hacerlo desde un teórico análisis serio puede llevarte al ridículo, puede definirte como poco conocedor de lo que sucede en el baloncesto de alto nivel. Porque ni Alemania tenía que ganar a Serbia, ni en consecuencia Australia a Alemania, ni Francia o Lituania a España. Porque bajo esos razonamientos Estados Unidos nunca debía haber estado a un pelo de perder con Brasil y sin embargo todos esos resultados no sólo son posibles, incluso son hasta probables. Ahí están, ¿no?

Tendemos a ganar antes de ganar e incluso perder antes de perder. Cometemos ese error antes de jugar e incluso durante el mismo partido – cuando ya se suele dar por ganado o perdido prematuramente - y el baloncesto nos enseña una y otra vez que sólo se tiene opción de ganar cualquier partido de un nivel equilibrado si se es capaz de “bajar el culo” los cuarenta minutos y todos y cada uno de los jugadores están mentalmente metidos desde el salto inicial hasta el último momento, entren o salgan de la pista, con rotaciones o sin ellas. Y todas esas exigencias son claves especialmente para la selección española porque cualquier rival que tenga delante sale hipermotivado por estar ante los campeones del Mundo, Plata Olímpica y campeones de Europa. A España todos los rivales tienen un especial deseo de ganarles y poca obligación, por lo tanto menos presión, para hacerlo.

Dicho todo eso y en el hipotético escenario de quedar terceros, las dificultades en los cruces serán las que toquen y nada previamente estará perdido de antemano de la misma manera que, habiendo quedado primeros, tampoco hubiese estado ganado. Porque si intentamos aprender de las experiencias vividas anteriormente sabremos que eso de los cruces suele convertirse en una incierta final donde si se compite bien se tiene siempre opción de victoria, sea el rival que sea, incluso Estados Unidos y, si por el contrario, se afronta desde una errónea mentalidad, se puede perder incluso frente a China.

lunes, 30 de agosto de 2010

Marca TV, un regalo para los aficionados

Felicidades y muchas gracias. La cobertura del Mundial vuelve a ser extraordinaria gracias a la Sexta y al nacimiento de Marca TV, un auténtico regalo para los muchos “enfermos de baloncesto” que somos capaces de disfrutar delante de cualquier partido, aunque no sea de nuestro equipo favorito. En estas fechas son muchas las plantillas de todas las edades y categorías que han empezado la pretemporada y sus entrenamientos coinciden muchas veces con los partidos del Mundial. Eso nos pasa a los que formamos parte de lo que denomino desde hace años como “baloncesto invisible”, que por cierto significa la inmensa mayoría de todo el que conforma el total del baloncesto español y también le sucede a los que pertencen a clubes más profesionalizados cuyos entrenadores y jugadores no tienen el privilegio de vivir el Mundial como protagonistas. Son muchos los jugadores y sus entrenadores que nos conectamos al llegar del entrenamiento y muchos también los jóvenes aficionados que no han empezado todavía las clases y que pueden “enchufarse” al baloncesto a cualquier hora del día. Muchos los miembros de la familia “enganchados” al baloncesto que pueden disfrutar de su pasión cuando el resto decide acostarse… Muchos los beneficiados de una cobertura mediática que favorece, por encima de todo y de todos, al baloncesto en general.

En nombre de todos los que podemos sintonizar Marca TV muchas gracias y felicidades porque el producto además es de enorme calidad tanto por las imágenes como por los comentarios. Un lujazo oír a especialistas dando sus opiniones que en algunos casos se convierten en clinics improvisados de enorme valor para quienes siempre quieren – queremos - aprender. Recomiendo especialmente oír las retrasmisiones de Messina y Djordjevic a través de la Sexta y Marca TV en los partidos que disputa Estados Unidos. Mientras el aficionado se recrea con acciones extraordinarias de los americanos puede además enriquecerse con comentarios técnicos de altísimo nivel. Un doble placer.

viernes, 20 de agosto de 2010

Siempre se impone el talento

Por muchas vueltas que le demos al final siempre acaban imponiéndose los mejores jugadores. Las selecciones españolas de baloncesto y también de fútbol han alcanzado la cima mundial, el reconocimiento unánime, de la mano de una serie de jugadores talentosos que, con la dirección adecuada, se han convertido en referentes internacionales. Curiosa circunstancia de que en ambos deportes esas selecciones se han proclamado campeonas con diferentes seleccionadores – todos ellos de alto nivel obviamente –.

Pero más allá de ese hecho objetivo existe un denominador común en el que debemos incidir. Las características de esos jugadores son, en todos los casos, la de buenos deportistas – chicos educados -, y en muchos, la de jugadores con capacidad para entender el juego. Con talento para finalizar pero además con calidad para “leer”, para interpretar las ventajas, las pausas. Hablo con muchos entrenadores de ligas profesionales y su principal preocupación con respecto a los jugadores que llegan desde la formación es la falta de “conocimiento del juego”.

Detectado uno de los posibles aspectos susceptibles de mejora en la formación creo que vale la pena incidir ahí además del buen trabajo técnico y físico que es obvio se hace desde los clubes y las federaciones. Para conseguir una mejor "lectura del baloncesto" y sobretodo un refuerzo en aspectos que luego resultarán fundamentales para dar el adecuado salto de junior a senior vale la pena que los entrenadores sean “integrales”. Es decir, que los entrenadores de formación se interesen - de manera real asistiendo a entrenamientos y hablando con entrenadores seniors -por lo que sucede en el baloncesto adulto y por lo que sus jugadores deben conocer de ese baloncesto. Y, por supuesto, que los entrenadores de seniors se impliquen en la formación de los chicos jóvenes de manera real -viendo cómo entrenan y cómo juegan-.

lunes, 9 de agosto de 2010

La máquina de los sueños

Formación de entrenadores a través del Curso Superior y los Masters. De jovencísimos jugadores desde la concentración de Collell. Crecimiento de talentos desde nuestras selecciones de formación. Espacio para el desarrollo de técnicos, jugadores y árbitros desde las Ligas Adecco y, presente en el día a día, continuas lecciones de baloncesto de una selección absoluta que se convierte en el referente de la excelencia.

La factoría FEB moviliza las áreas fundamentales para el crecimiento y difusión del baloncesto español. Abraza las diferentes realidades y potencia todos y cada uno de sus sectores. La atención mediática se centra lógicamente en “La Roja”, producto estrella de este espectacular escaparate, sin embargo es importante insistir – desde la web feb.es así se hace – en la importancia del trabajo de cientos de profesionales que trabajan para el baloncesto de manera discreta, casi anónima.

En verano resaltan nuestras selecciones – tres nuevas medallas en el momento de escribir este artículo – y los focos apuntan dos mundiales que servirán como espejo para miles de jugadores/as y entrenadores/as. Y, en paralelo a la culminación y preparación de esos campeonatos internacionales, los clubes de las Ligas Adecco van diseñando sus diversos y en algunos casos heroicos proyectos para conseguir que el baloncesto se viva también intensamente la próxima temporada en muchas localidades españolas. Vivimos un nuevo verano ilusionante por lo que ya ha sucedido, por lo que está sucediendo y por lo que, sin duda, sucederá. Que no pare la máquina de los sueños.