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martes, 16 de marzo de 2010

Baloncesto en la iniciación (Nivel 0)



Un libro imprescindible (2)

“Debemos aprovechar que estamos en la primera edad de oro del aprendizaje para trabajar los fundamentos, yendo de la globalidad al detalle del gesto” (Método FEB)


Todo entrenador de formación debe ser muy consciente de la responsabilidad que tiene ante él. Está formando a niños y niñas que descubren el baloncesto y todos los diferentes estímulos que provoca un deporte con el que, si esos primeros años son satisfactorios, convivirá durante toda su vida.

El libro publicado por la Federación Española “Baloncesto en la iniciación” aporta una información imprescindible para el posterior desarrollo de la labor de entrenador. Unos conceptos básicos de obligado conocimiento a la hora de ponerse delante de doce niños y niñas. Respecto al minibasket el libro ofrece las claves en los aspectos técnico-tácticos, físicos, psicológicos y de vida saludable.

“Sentirse competentes en el juego le hará engancharse al baloncesto” porque a mayor dominio y conocimiento de cualquier actividad que aprendamos de pequeños, mayor ilusión para seguir practicándola. Por esa razón la importancia de los primeros formadores capaces de enseñar al niño los aspectos fundamentales del juego resulta determinante en el posterior desarrollo del jugador.

En este libro se instruye a los entrenadores a “conocer a los niños como personas y como deportistas de iniciación”. “A entender su comportamiento y cómo éste afecta a la forma de entender el juego”. “A descubrir la importancia del deporte en la infancia y a sus influencias sociales”.

sábado, 6 de marzo de 2010

Más de 100.000 razones para mejorar

"De esos más de cien mil principiantes en baloncesto, muchos lo dejarán por el camino pero si lo hacen que no sea por hastío, que no sea culpa de malos educadores, de malos entrenadores, de clubes insensibles con los equipos de formación, de Directores Deportivos irresponsables con su cargo" (por cierto insisto: es incompatible ser a la vez director deportivo y entrenador de un equipo)

Son más de cien mil niños y niñas entre ocho y doce años que, repartidos por las diferentes autonomías, practican Minibasket en España. Son, por lo tanto, más de cien mil razones para que los entrenadores encargados de transmitir las primeras experiencias y conocimientos tengan las nociones necesarias para que estos jovencísimos practicantes aprendan y, por encima de todo, se ilusionen con el baloncesto.

En las últimas semanas ando recogiendo opiniones de diferentes expertos en Minibasket con el deseo de que esas experiencias se conviertan en valiosa información para los jóvenes aspirantes a entrenador que de pronto y sin la preparación necesaria se encuentran ante un grupo de doce niños o niñas tan ilusionados como desorientados.

Por favor, fomentemos entre todos, dentro de los clubes, desde todas las federaciones y asociaciones, la curiosidad y la ambición por mejorar de los entrenadores. No hay nada peor en un club que la falta de comunicación entre sus entrenadores, entre los que llevan años ejerciendo esas tareas y los que irrumpen con ideas nuevas. La experiencia y la innovación son activos de enorme valor para mejorar los procesos formativos así que, entre todos, seamos inteligentes para aprender de lo que fue y de lo podría ser.

De esos más de cien principiantes en baloncesto, muchos lo dejarán por el camino pero si lo hacen que no sea por hastío, que no sea culpa de malos educadores, de malos entrenadores, de clubes insensibles con los equipos de formación, de Directores Deportivos irresponsables con su cargo. Un jugador puede dejar de jugar por mil razones pero ninguna de ellas puede provocarle dejar de disfrutar con el baloncesto. Estamos formando “gente de baloncesto” porque esas primeras edades son fundamentales para descubrir una ilusión que, como nos ha sucedido a muchos, nos acompañará luego el resto de nuestras vidas.

No existen excusas para no hacer las cosas bien en los clubes. Hago esta afirmación con conocimiento de causa porque a lo largo de muchos años he vivido desde dentro la realidad de clubes modestos, sin recursos económicos. La diferencia entre unos y otros ha sido la sensibilidad con el baloncesto de sus responsables deportivos. Sensibilidad a la hora de elegir entrenadores, de profundizar sobre procesos formativos, de prestar máxima importancia a la enseñanza de los más jóvenes. Unos clubes tienen gente así y otros, por desgracia, no. Los que sí apuestan por una formación adecuada, de sus jugadores y de sus entrenadores. Los que andan inquietos por fomentar el aprendizaje de los educadores, los que le dan prioridad a los equipos de base, hacen un enorme favor al baloncesto, tanto como el daño que hacen aquellos que se despreocupan.

Entre todos tenemos la responsabilidad de fomentar buenos métodos de trabajo en los primeros formadores. Entre todos debemos apostar porque esos más de cien mil jovencísimos futuros jugadores y jugadoras se enamoren de nuestro deporte.

lunes, 1 de marzo de 2010

Guárdenme un trocito

He recibido en mi correo un e-mail de la web basketconfidencial de Paco Rengel en el aparece la que en su momento consideré un maravilloso texto de baloncesto y que, siendo yo muy joven y todavía alejado del periodismo, me hizo entender que el baloncesto y la sensibilidad pueden - deben - ir de la mano. La escribía Martín Tello, un periodista que habitualmente hacía de las crónicas preciosos ensayos literarios.
El destino y la suerte hizo que años después trabajara para y con Martín Tello durante mis primeros años como periodista como corresponsal de As y a partir de ahí ya en Gigantes pasara unos maravillosos años a "sus órdenes" en la Selección Española de Periodistas del cual él era el Seleccionador y yo un aspirante a alero anotador.
Al releerlo no he podido evitar un ataque de nostalgia y he querido colarlo en mi blog para conservarlo en lugar seguro y a la vez compartirlo con todos.


Guárdenme un trocito

"Al cabo de veinte años sucumbió el tablero en el Pabellón. Por favor, guárdenme un trocito. Ese cristal ha visto el mejor baloncesto que ha pasado por Europa. Bajo su frente translúcida han triunfado, fracasado, gozado y sufrido las máximas estrellas que ha dado el deporte de la canasta en varias generaciones. En ese cristal se han reflejado los rostros anhelantes de jugadores a los que admiré, muchos de los cuales son ahora mis amigos. Es un símbolo que el vidrio haya muerto a manos de un genio como Arvidas Sabonis, llamado a marcar una época en la historia del baloncesto. Tras ver en acción a un equipo como el que tiene la URSS, y a un portento como Sabonis, el cristal consideró que lo había visto todo. Esperó tranquilamente la aproximación del nuevo rey del baloncesto y se rindió a su poder. Tuvo, eso sí, la delicadeza de controlar su estallido final. El vidrio encaneció por completo, pero ni un solo fragmento de su liso cuerpo cayó sobre el jugador. Una muerte a la vez dulce y espectacular. Hasta siempre, amigo".

Martín Tello

Nota:
En un Torneo de Navidad, Arvidas Sabonis rompió el tablero del Pabellón. En el Madrid jugaban Jackson, Corbalán, Robinson, Fernando Martín, Biriukov, Del Corral… En la selección de la URSS Valters, Tkachenko, Kurtinaitis, lovaisha, Sabonis, Enden, Tarakanov, Homicius y Belostenny. Ganó el equipo soviético, pero, poco antes del final del partido, Sabonis rompió el tablero. Los árbitros dieron por concluido el partido y el público no rechistó tras el gran espectáculo que vio.

http://www.basketconfidencial.com/?articulo/1081

jueves, 18 de febrero de 2010

La importancia del Curso Superior

Dicen la que memoria, siempre selectiva, suele idealizar los buenos recuerdos excluyendo los malos. Es posible. Pero sinceramente creo que el Curso Superior es de las pocas experiencias que consigue mantener una sensación de emoción y satisfacción antes, durante, inmediatamente después y a lo largo de muchos años, de toda la vida. Porque cuando hablo con futuros alumnos, percibo ilusión por lo que vivirán, y cuando estuve el año pasado con los alumnos presentes en San Sebastián las buenas vibraciones eran unánimes, y cuando estos días hablo con exalumnos del 2009, no conocidos la mayoría y famosos algunos como Tabak o Manolo Aller, la respuesta de todos es de grato recuerdo de dos semanas inolvidables y además, cuando a todos esos análisis uno el mío habiendo pasado casi una década de cuando lo hice, me siento identificado con la emoción y satisfacción de todos los consultados.

Y esa es la importancia del Curso porque por encima de conocimientos, aspecto fundamental para entrenar, es todavía más trascendente “sentir” el baloncesto, compartirlo, disfrutarlo, debatirlo. El Curso Superior te brinda la oportunidad de aprender, de mejorar tus conocimientos, de conocer compañeros de viaje con los que se creará un vínculo para siempre y además de todo ello de impregnarte de la ilusión necesaria para convertirte en el vehículo transmisor para tus jugadores y jugadoras, sean seniors, juniors, cadetes, infantiles, alevines.

Me gustaría hacer una reflexión para los responsables de los clubes. Inviertan en sus entrenadores, ayúdenlos a formarse, a sacarse una titulación que sí es imprescindible para su labor como entrenador. Los responsables deportivos de los clubes deben hacer ver a sus directivos y éstos a sus instituciones que la inversión en conocimiento es lo más rentable que puede hacer el ser humano. Que de la formación de los entrenadores de los clubes se benefician los jugadores más jóvenes y que a la postre éstos son el futuro del propio club. Que el título de Entrenador Superior no sirve sólo para entrenar seniors en categorías mayores. Que para entrenar en formación es necesario saber mucho y por lo tanto es ahí donde deben estar los entrenadores mejor formados de los clubes.

martes, 16 de febrero de 2010

All Star

Existe un modelo público al alcance de todos y hay miles de chavales esperando poder imitarlo. Los entrenadores tenemos la obligación de convertirnos en el vehículo para que lo consigan.

Reconozco no haber sido nunca un gran aficionado a la NBA y mucho menos a los All Star pero, en las últimas temporadas tanto la presencia de Pau como, principalmente, el insistente interés de mi hijo, joven practicante alevín, han hecho que me interese más y tras grabarlos, pase horas delante del televisor contemplando tanto los diferentes concursos de habilidad, tiro y mates como incluso el partido entero de la estrellas. Y reconozco que este año me lo he pasado especialmente bien disfrutando de la extraordinaria calidad técnica y capacidad física de estos superdotados de nuestro deporte.

La influencia de la NBA en el baloncesto de iniciación es enorme. Baste ver las camisetas de los chavales en los entrenamientos y su conocimiento sobre los mejores jugadores de esa liga de estrellas. Por eso disfruté especialmente viendo tanto el concurso de triples como el de habilidad, en ambos casos, una clase magistral de técnica individual que sería muy interesante utilizarla como modelo en los entrenamientos de iniciación. Ver a Steve Nash realizar los diferentes cambios de mano y dirección, gesto elemental en los primeros ejercicios de bote, es un regalo para los chavales que debería ser utilizado por los entrenadores para motivarles a mejorar el dominio de las dos manos. Ver el gesto técnico en el concurso de triples, tanto por la colocación de los pies, del codo, de la espalda y del golpe final de la muñeca fue otra muestra para ser aprovechada. Observé mucha calidad técnica en esos dos concursos.

Los niños y niñas en iniciación hacen muchos gestos por imitación por lo que merece la pena utilizar esas imágenes ejemplares y realizables por ellos como un elemento más en sus herramientas de aprendizaje. Los mates, las jugadas espectaculares, las canastas imposibles, son complementos ideales para envolver el producto pero tanto los entrenadores como los directores deportivos de los clubes deberían – deberíamos – sacar partido de los diferentes modelos a los que continuamente tenemos oportunidad de acceder y seleccionarlos adecuadamente para incentivar, para ilusionar y, sobretodo, para enseñar.

Viendo el All Star no puedo evitar pensar en esa Red Experiencias necesaria para mejorar los procesos formativos en nuestro deporte. La calidad de las estrellas debe llegar a los que empiezan y el vehículo conductor deben ser los entrenadores y, si por inexperiencia de éstos, no se les ocurre ahí es donde deben intervenir los directores deportivos o directores técnicos de esos clubes que deben ser capaces de tutelar a sus entrenadores más jóvenes. Existe un modelo público al alcance de todos y hay miles de chavales esperando poder imitarlo. Los entrenadores tenemos la obligación de convertirnos en el vehículo para que lo consigan.

jueves, 11 de febrero de 2010

Un libro imprescindible (1)



“Para un entrenador de formación, el resultado final no se lee con puntos a favor o puntos en contra. Bien al contrario, se lee valorando cuántos hombres y mujeres han salido de tantos jóvenes jugadores. Y éste es un resultado que ningún periódico, estadística o libro de récords publicará nunca; porque es el resultado que uno se lee a sí mismo, cuando el último partido acaba”. (Denny Crumm)

Miguel Panadés

Denny Crumm es uno de los entrenadores más importantes en la historia de la NCAA en donde se mantuvo durante tres décadas (1971-2001) formando jugadores en la Universidad de Louisville. El libro “Baloncesto en la iniciación” cuyo autor es el “Equipo Técnico” del Área de Entrenadores de la FEB inicia unos contenidos absolutamente imprescindibles para todo aspirante a entrenador de baloncesto con esa larga y profunda reflexión del técnico americano. A partir de ese principio básico en la formación de jugadores que es conseguir el éxito más que por el número de títulos y victorias, por la cantidad de jugadores que se han enganchado al baloncesto e incluso han llegado a la élite, los autores inician un maravilloso viaje por el baloncesto de formación dotando al lector de un sinfín de argumentos para poder desarrollar su trabajo.

“Tener conocimientos básicos de anatomía te permitirá entender el proceso de crecimiento del jugador” reza una de las muchas frases que acompañan textos y gráficos que explican con claridad la metodología adecuada en la enseñanza contemplando siempre tanto los desarrollos físicos y mentales de los niños y niñas que se inician en el baloncesto y que necesitan de sus primeros entrenadores la transmisión de ilusión. “El entrenador de formación ha de ser un dinamizador".

“Es esencial no trabajar aspectos inadecuados a la edad del deportista”

lunes, 1 de febrero de 2010

Reflexiones sobre la Copa Príncipe

Antes de ofrecer mi opinión sobre el desarrollo de la Copa Príncipe quisiera desde estas líneas felicitar al Melilla Baloncesto, presidente, directiva, entrenadores, jugadores y, especialmente a Manu Gavilá, jefe de prensa del club que se ha volcado, siempre lo hace, para que los que nos desplazamos a su ciudad estuviéramos atendidos en todo momento….

Felicitarlos por la manera en que afrontaron la final con esa dosis de ambición deportiva, de ilusión añadida que además de dotar de fuerza consigue trasmitirse al entorno. Ese mensaje de celebrar un título, de “sentirse ganadores”, caló pronto entre una afición, una ciudad, que empezó a “jugar” la final una semana antes del salto inicial.

El ambiente que vivió el domingo 31 de enero en el Pabellón Javier Imbroda fue una de las demostraciones de unión y deseo más importantes que he vivido en mis más de veinticinco años de baloncesto. En la grada se creó una atmósfera especial, mágica. Un caudal de sentimientos proyectado hacia la pista contagiando a los jugadores e impidiendo que nada ni nadie pudiese variar un destino dirigido hacia la victoria local.

Nuevamente el factor ilusión como herramienta imprescindible para afrontar retos. Melilla tiene una buena estructura dentro del club, tanto en el área organizativa, deportiva y de comunicación. Tiene además la implicación de la ciudad, de sus instituciones, de su gente. Todo ello, sin embargo, no sería suficiente sin esa ilusión que al final consigue esos intangibles decisivos. Porque mirando a los ojos de los jugadores, en ellos se descubría un brillo especial a la hora de afrontar el reto.

El protagonismo de una final siempre se lo lleva el campeón pero en este caso hay que detenerse en el proyecto Menorca, analizarlo y valorarlo. Extraordinaria labor de Kiko Martín, mucho más del director de comunicación del club, un profesional imprescindible para transmitir permanentemente lo que significa la competición, para contagiar esa ilusión necesaria para participar en ella. Cinco mil aficionados llenan el pabellón en Menorca cada fin de semana y apoyan al equipo incondicionalmente en una demostración de “inteligencia deportiva” que debe servir como ejemplo. Porque el destino puede llevarte a estar en Adecco o en ACB pero en ambos casos el destino te mantiene en el baloncesto. En el baloncesto del bueno y entenderlo así, con humildad y a la vez ambición deportiva, consigue fidelizar a los aficionados y que los retos, por encima incluso de intereses económicos, sean fundamentalmente deportivos.

La Adecco Oro es una joya de nuestro baloncesto. Tiene un valor incalculable porque llega muy lejos, muy profundo. Abraza muchos entrenadores y jugadores de alto nivel que tienen ahí una privilegiada oportunidad para desarrollar sus carreras profesionales, sus carreras deportivas. Llega a muchas ciudades que encuentran en ese escenario el lugar ideal para, en proyectos más asumibles y, sobretodo, más reales, disfrutar de un baloncesto de alto nivel. Y por encima de todo ello, alcanza algo que sólo conocemos los que amamos el baloncesto. Los que sentimos el baloncesto. Llega hasta el corazón de nuestro deporte y eso es lo que la convierte, por encima de rankings europeos, en una competición especial, extraordinaria.
"El vestuario de la ilusión"