Traduce este Blog a: Inglés Francés Alemán Italiano Chino

miércoles, 21 de abril de 2010

José Luis Abós


“La vida del entrenador es comparable a una carrera de fondo. Hay momentos en las que las dificultades, el cansancio, la desmoralización pueden invitar al abandono y, sin embargo, debes seguir corriendo, aguantando hasta el final, hasta sentir la satisfacción de haber cruzado la meta…” (José Luis Abós)


Recuerdo hace dos temporadas cuando hablaba a menudo con José Luis Abós, entonces entrenador del Inca y me confesaba su gestión de los resultados adversos. Recuerdo una racha negativa de varios partidos y él, siempre en un tono calmado, me decía: “trabajo, constancia y tranquilidad. No hay otra receta cuando hay resultados adversos Miguel”. El año pasado fue el más duro y la tranquilidad y la constancia la llevó a cabo José Luis en el peor trance por el que pasan los entrenadores: estar sin trabajo. Ahí aplicó la filosofía de los que como él son aficionados a las maratones o medias maratones para ser más exacto. “Durante esas carreras pasas por momentos muy duros y más de una vez, allá por el quilómetro dieciséis tienes tentaciones de abandonar, de dejarlo todo. Pero sigues y llegas a la meta…” El tono de Abós el año pasado era igual de tranquilo, las reflexiones eran serenas y adecuadas esperando una llamada que no llegaba.

Hace unos días, con el ascenso conseguido, hablé con él y le pedí ese “decálogo” que adjunto en este post y que creo que tiene un gran valor para los entrenadores que lo lean. Y lo tiene porque proviene de uno de los nuestros, de un técnico que ha sabido sufrir, esperar, trabajar en silencio para aprovechar la mejor oportunidad de la que ha dispuesto y demostrar su calidad. El tono de Abós cuando he hablado con él era el mismo que hace dos años y que la pasada temporada. Incluso cuando me hablaba del reto de entrenar en ACB y de la gran oportunidad que se le presenta. Es un entrenador que merece la pena tanto por su capacidad profesional como por su calidad humana. Un acierto el del CAI de incorporar en su momento a un hombre de la tierra para su nuevo proyecto del ascenso y un acierto apostar por él para el de sobrevivir en las futuras dificultades. Ahí, la experiencia del corredor de fondo le servirá tanto como le ha servido esta temporada.

jueves, 15 de abril de 2010

Los entrenadores y la prensa


Los entrenadores profesionales deben tener hoy la capacidad para entender la importancia de utilizar a los medios de comunicación como un altavoz más para emitir en cada momento los mensajes convenientes. La prensa se convierte en una herramienta trascendental en la comunicación del entrenador tanto con la afición, con el club e incluso con sus propios jugadores. Pep Guardiola, por ejemplo, está dando cada semana un par de clases maestras de qué decir en cada momento para que ese mensaje llegue a sus jugadores, a su público y también a sus rivales. ¿Improvisa?, en absoluto. Su discurso ante la prensa forma parte de su trabajo como entrenador profesional.

Esa lección procedente de la élite absoluta es aplicable perfectamente al entorno del baloncesto en ACB, Adecco Oro y Plata donde la prensa local tiene una importancia capital a la hora de crear opinión entre las aficiones, los directivos y por supuesto los jugadores. Es importante “dar el titular” y para ello es importante incluso preparar con antelación el discurso adecuado. La figura de los responsables de comunicación en los clubes, profesionales conocedores de las necesidades y actitudes de los medios, deben ayudar al entrenador que no acaba de entender la repercusión que pueden tener unas palabras desafortunadas en un momento inoportuno. No es lo mismo una entrevista de radio o televisión que en un medio escrito. Y no es lo mismo un reportaje de dos páginas que una rueda de prensa. El entrenador debe saber a quién habla y tener la capacidad de dar él el “titular” de la entrevista. Si no tiene esa capacidad, debe estar bien asesorado o instruido.

Esta, guste o no, es una realidad con la que el entrenador actual debe convivir. De la misma manera que el nuevo técnico profesional debe conocer el funcionamiento de otras ciencias asociadas al baloncesto, debe, entre otras cosas, mejorar sus conocimientos de inglés o de informática, también debe ser capaz de tener nociones de psicología de la comunicación porque así sabrá llegar de manera indirecta pero efectiva a sus propios jugadores y al entorno del equipo. La habilidad de saber decir lo adecuado al equipo, a los árbitros durante un partido o al directivo de turno, debe tener en el entrenador continuidad a la hora de ponerse delante de un micrófono o una grabadora ante un periodista.

Pondré un par de ejemplos que me han llamado la atención últimamente. Leí hace unas semanas un titular en boca de un entrenador de una de las ligas de baloncesto españolas que decía: “El objetivo del equipo esta temporada prácticamente se ha cumplido”. Desde entonces a hoy el equipo entró en una racha de resultados negativos que provocan que, contra pronóstico, se estén jugando la permanencia. También leí hace poco otro titular de un entrenador de fútbol que rezaba: “El equipo ya está sano”, refiriéndose a esa simbólica enfermedad que misteriosamente afectaba en los resultados. Tras ese titular, dos derrotas consecutivas. Hay muchas más e incluso algunas que han costado la cabeza del entrenador – “mi equipo no puede competir…”
Cualquier frase sacada de contexto – por cierto algo habitual en la prensa porque un titular ha de ser corto y llamativo – puede convertirse en un mensaje inadecuado y por lo tanto altamente perjudicial de la misma manera que una buena frase puede ser un factor motivante más o de refuerzo del propio entrenador.


viernes, 9 de abril de 2010

Evaristo Pérez, Ricard Casas y Luis Guil

La calidad y la experiencia al servicio de la juventud
Cuando leo las primeras declaraciones de Evaristo Pérez, exseleccionador nacional femenino, ahora seleccionador U16, confesando su ilusión y orgullo por seguir formando parte del proceso de aprendizaje de nuestras mejores jugadoras uno esas palabras a las de Luis Guil y Ricard Casas, dos ACBs ahora en selecciones de formación. Entrenadores de alto nivel con jugadores y jugadoras que van camino del baloncesto élite. Red de Experiencias, cadena de conocimientos, transmisión de valores y cualidades fundamentales en los procesos formativos de los/las jugadores/as.

Es un lujo para nuestro baloncesto que entrenadores que han llegado a la élite se ilusionen también aceptando retos menos mediáticos pero tan o más importantes. Porque, que nadie se equivoque. Los tres mencionados andan ilusionados y motivados como cualquier entrenador novel que le ponen delante el primer desafío de su vida. Quien dude de eso es porque o no los conoce o no ha hablado con ellos. Claro que todo entrenador quiere el contrato de su vida en el mejor equipo posible pero los entrenadores de verdad, los que sienten el baloncesto desde lo más profundo, no distinguen edades ni categorías. Son ENTRENADORES de baloncesto.

Y ese ejemplo me sirve para insistir en la necesidad que tiene nuestro baloncesto, sobretodo el invisible, de que entrenadores expertos se impliquen en sus clubes en la formación, en el trabajo tanto con los entrenadores principiantes como los jugadores que aspiran a ser seniors algún día. Conocer la élite y trabajar la base da una perspectiva privilegiada a la hora de aconsejar. Conocer el baloncesto adulto y poder acceder al de formación permite incidir en aquellos aspectos que necesitarán en el futuro esos jugadores y jugadoras.

martes, 6 de abril de 2010

Desde los minis a la élite

Tuve la suerte de viajar, aunque fuera por unas horas, a San Fernando y disfrutar de algunos partidos del Campeonato de España de minibasket. Sencillamente fabuloso, incomparable. Para los que nos gusta el baloncesto en sus orígenes, para los que hemos vivido este deporte – y en algunos casos seguimos viviendo - desde los patios de los colegios, un partido de minibasket “equilibrado” se convierte en un maravilloso placer para la vista. Desde mi punto de vista el nivel de esos niños y niñas protagonistas del campeonato, representantes de sus generaciones, tanto en proyección física como técnica, es altísimo y mucho más si tenemos en cuenta la enorme cantidad de futuros talentos que no estaban presentes en el campeonato.

Mientras estaba en San Fernando hablé con Luis Guil y Ricard Casas, dos entrenadores ACB “rescatados” para dirigir las selecciones U16 y U18 y los dos coincidieron en transmitirme optimismo e ilusión máxima en sus nuevos retos de entrenar selecciones jóvenes. De reencontrarse con el baloncesto de formación pudiendo transmitir a esos futuros talentos las necesidades con las que se encontrarán cuando deban dar el paso hacia la élite. Guil y Casas son dos tipos con sensibilidad e inteligencia necesaria para convertir esa nueva experiencia en algo muy importante en sus respectivas trayectorias deportivas.

En paralelo al campeonato mini y la irrupción de selecciones de formación la Federación presentaba nuevas herramientas formativas – DVDs y Libros de gran nivel didáctico – en esa obsesión permanente por formar nuevos y mejores entrenadores. Cuando llegué a casa presencié los dos partidos de Playoff de Euroliga con la sociedad Navarro&Ricky maravillando, con Vázquez demostrando ser uno de los mejores pivots de Europa, con Llull confirmado definitivamente como una estrella, con Felipe Reyes siguiendo siendo el fajador imprescindible en cualquier proyecto…

Sigo convencido de que el baloncesto, desde sus clubes, necesita que esa vocación por darle la máxima importancia a TODO el baloncesto, desde la iniciación hasta la élite pasando por las diferentes etapas formativas y, sobretodo, poniendo especial énfasis en la mejor preparación de sus entrenadores. El baloncesto necesita de más personas capaces de tener esa visión transversal, de abrazar con la misma ilusión, todas y cada una de sus realidades. De levantar la vista y contemplar el panorama con la generosidad de inteligencia necesaria.